La vida del personaje mas enigmatico de mexico...de a pesar de ser visto por algunos como el gran defensor mexicano...muchos solo ven el pasado y sus acciones de sombra
domingo, 3 de abril de 2011
Invasión francesa y Segundo Imperio Mexicano
Por no poder pagar sus deudas con Europa debido al precario erario público consecuencia de la guerra de reforma, el puerto de Veracruz fue invadido el 15 de diciembre de 1861 por una fuerza española de 6,000 hombres que no encontró resistencia. El 9 de enero de 1862, se les unieron 3,000 franceses y 800 ingleses.
Los invasores ingleses y españoles salieron del país, ya que los franceses sabotearon las pláticas para obtener el pago pacífico de las deudas. Napoleón III estaba buscando secretamente establecer un Imperio Mexicano.
El Papa Pío IX también apoyó la invasión de México. La iglesia católica estaba fuertemente disgustada con la aplicación de las Leyes de Reforma en México. La encíclica del Vaticano Quanta cura,[8] [9] incluía el Syllabus errorum que era un catálogo de infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de países antaño sometidos al dominio eclesiástico.[10]
"Levantamos nuestra voz pontificia con libertad apostólica en esta vuestra plena asamblea para condenar, reprobar y declarar írritos y sin ningún valor los mencionados decretos"
papa Pío IX respecto a las Leyes de Reforma en México[cita requerida].
Los franceses perdieron el 5 de mayo de 1862 la Batalla de Puebla, contra las tropas mexicanas bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Francia fue la risa de Europa pues se consideraba que tenía el mejor ejército del mundo en aquel momento. El General Zaragoza mandó a Palacio Nacional su famoso telegrama: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria".
Francia, luego de un año después de la batalla del 5 de mayo mandó a 25,000 hombres que entraron a la Ciudad de Puebla en poco más de dos meses luego de haberle puesto un sitio a la ciudad, mismo que provocó la escasez severa de bienes y en especial alimentos lo cuál mermó las posibilidades defensivas que desde el principio eran inferiores, pero también la población en su gran mayoría vio en los invasores a los enemigos en contra de lo que los conservadores querían promover. Varios comandantes del ejército mexicano, entre ellos Porfirio Díaz y González Ortega fueron capturados. Comonfort fue fusilado.
Por no poder pagar sus deudas con Europa debido al precario erario público consecuencia de la guerra de reforma, el puerto de Veracruz fue invadido el 15 de diciembre de 1861 por una fuerza española de 6,000 hombres que no encontró resistencia. El 9 de enero de 1862, se les unieron 3,000 franceses y 800 ingleses.
Los invasores ingleses y españoles salieron del país, ya que los franceses sabotearon las pláticas para obtener el pago pacífico de las deudas. Napoleón III estaba buscando secretamente establecer un Imperio Mexicano.
El Papa Pío IX también apoyó la invasión de México. La iglesia católica estaba fuertemente disgustada con la aplicación de las Leyes de Reforma en México. La encíclica del Vaticano Quanta cura,[8] [9] incluía el Syllabus errorum que era un catálogo de infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de países antaño sometidos al dominio eclesiástico.[10]
"Levantamos nuestra voz pontificia con libertad apostólica en esta vuestra plena asamblea para condenar, reprobar y declarar írritos y sin ningún valor los mencionados decretos"
papa Pío IX respecto a las Leyes de Reforma en México[cita requerida].
Los franceses perdieron el 5 de mayo de 1862 la Batalla de Puebla, contra las tropas mexicanas bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Francia fue la risa de Europa pues se consideraba que tenía el mejor ejército del mundo en aquel momento. El General Zaragoza mandó a Palacio Nacional su famoso telegrama: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria".
Francia, luego de un año después de la batalla del 5 de mayo mandó a 25,000 hombres que entraron a la Ciudad de Puebla en poco más de dos meses luego de haberle puesto un sitio a la ciudad, mismo que provocó la escasez severa de bienes y en especial alimentos lo cuál mermó las posibilidades defensivas que desde el principio eran inferiores, pero también la población en su gran mayoría vio en los invasores a los enemigos en contra de lo que los conservadores querían promover. Varios comandantes del ejército mexicano, entre ellos Porfirio Díaz y González Ortega fueron capturados. Comonfort fue fusilado.
Percatándose que los jóvenes seminaristas de ese entonces gozaban de buena educación y reconocimiento social y apoyado también por los consejos que le daba su tío Bernardino y a pesar de sentir "instintiva repugnacia" por los asuntos clericales decide pedirle a Salanueva que lo apoye a entrar al seminario de la Ciudad.[3]
Salanueva fue pieza clave en la formación intelectual de Juárez, al que éste le considerará en el futuro como su padrino. Salanueva tenía entre sus lecturas predilectas a las obras de Feijóo y Las epístolas de San Pablo.
Gracias al apoyo del clérigo Salanueva Juárez logró salvar el requisito de tener bienes para sostenerse durante sus estudios y de poseer una lengua indígena como lengua materna conforme a las leyes eclesiásticas de América de ese tiempo.
El 18 de octubre de 1821 inició estudios de gramática latina en el Seminario de Santa Cruz como capense. En agosto de 1823 concluye estos estudios habiendo obtenido en los dos exámenes realizados nota de excelente.[3] Se le presenta entonces a Juárez una dificultad grave consistente en que su mentor Salanueva deseaba que él estudiase Teología moral y recibir así las órdenes sagradas idea que repugnaba a Juárez no sólo por su desdén hacia lo clerical sino también a la fama que tenían los que a ese camino aspiraban en el Seminario a los cuales se les llamaba Padres de Misa y Olla o Lárragos.[3] Juárez convence a Salanueva con el argumento de que su edad no era suficiente aún para ordenarse por lo que podía mientras estudiar el curso de artes. Inicia en el año de 1824 cursando latín, filosofía y teología. El seminario no era su vocación y en especial le aburría la teología, clase donde se dormía[cita requerida]. Concluye este curso de artes en 1827 habiendo sostenido dos actos en público y aprobado con calificación de Excelente nemine discrepante los exámenes reglamentarios así como recibiendo notas honrosas de sus sinodales.[3] No obstante la oposición de su protector Salanueva, abandonó el seminario y se inclinó por el derecho.
Salanueva fue pieza clave en la formación intelectual de Juárez, al que éste le considerará en el futuro como su padrino. Salanueva tenía entre sus lecturas predilectas a las obras de Feijóo y Las epístolas de San Pablo.
Gracias al apoyo del clérigo Salanueva Juárez logró salvar el requisito de tener bienes para sostenerse durante sus estudios y de poseer una lengua indígena como lengua materna conforme a las leyes eclesiásticas de América de ese tiempo.
El 18 de octubre de 1821 inició estudios de gramática latina en el Seminario de Santa Cruz como capense. En agosto de 1823 concluye estos estudios habiendo obtenido en los dos exámenes realizados nota de excelente.[3] Se le presenta entonces a Juárez una dificultad grave consistente en que su mentor Salanueva deseaba que él estudiase Teología moral y recibir así las órdenes sagradas idea que repugnaba a Juárez no sólo por su desdén hacia lo clerical sino también a la fama que tenían los que a ese camino aspiraban en el Seminario a los cuales se les llamaba Padres de Misa y Olla o Lárragos.[3] Juárez convence a Salanueva con el argumento de que su edad no era suficiente aún para ordenarse por lo que podía mientras estudiar el curso de artes. Inicia en el año de 1824 cursando latín, filosofía y teología. El seminario no era su vocación y en especial le aburría la teología, clase donde se dormía[cita requerida]. Concluye este curso de artes en 1827 habiendo sostenido dos actos en público y aprobado con calificación de Excelente nemine discrepante los exámenes reglamentarios así como recibiendo notas honrosas de sus sinodales.[3] No obstante la oposición de su protector Salanueva, abandonó el seminario y se inclinó por el derecho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)